Broncearse con rayos UVA: las precauciones indispensables
Los rayos UVA son casi tan agresivos para nuestra piel como los rayos UVB. Por eso, se recomienda hacer un uso moderado de las cabinas de rayos UVA y tomar siempre precauciones.
El número máximo aconsejable de sesiones en cabinas en rayos UVA es de 30 anuales. Superar esta cifra es perjudicial para la salud de la piel y, si se alcanza la cifra de 50 sesiones anuales, se corre un riesgo muy serio de sufrir cáncer.
Los rayos ultravioleta
Además de luz y calor, el sol también emite una radiación electromagnética. Esta luz invisible, conocida como ultravioleta, se divide en tres tipos, según su nivel de radiación:
• Ultravioleta C (UVC): son lo que tienen más energía. Son los más peligrosos, pero no pueden atravesar la atmósfera gracias a la acción protectora de la capa de ozono.
• Ultravioleta B (UVB): son los rayos que producen pigmentación, aunque tienen numerosos efectos secundarios. Una exposición prolongada a ellos provoca quemaduras y, a la larga, la aparición de cáncer de piel.
• Ultravioleta A (UVA): de menor capacidad abrasiva que los UVB, sus efectos también son perjudiciales. Los rayos UVA no queman, pero sí que penetran hasta la capa más profunda de la piel, la dermis, y provoca su envejecimiento prematuro. En caso de exposición abusiva, provocan enfermedades cutáneas y el temido melanoma o cáncer de piel.
Tomar precauciones
Antes de entrar en una cabina, hay que tomar unas precauciones básicas e imprescindibles para que evitar que el deseo de tener una piel bronceada en invierno nos depare consecuencias desagradables.
1) Se desaconseja terminantemente que se exponga a los rayos UVA todos aquellos que tengan un fototipo de piel I o II. Es decir, todos aquellos que tengan la piel muy clara y sensible – habitualmente, quienes tienen el fototipo I o II, además de la piel lechosa, se caracterizan por tener la piel pecosa, ser pelirrojos y tener los ojos de color claro -.
2) Se prohíbe su uso a las mujeres embarazadas.
3) Si se toma algún medicamento, asegurarse que no sea incompatible con la radiación.
4) Cosméticos, desodorantes, perfumes y cremas contra el acné suelen provocar reacciones alérgicas ante la radiación. Conviene, antes de entrar en una cabina, desmaquillarse completamente.
5) Usar protectores cutáneos y cubrirse los ojos con unas gafas especiales.
6) Por desgracia, muchas empresas desaprensivas utilizan cabinas sin revisar o con los filtros gastados, con lo que, además de emitir rayos UVA también emiten rayos UVB y UVC. Por eso, es imprescindible asegurarse que las cabinas cumplen las normas sanitarias, están al tanto de todas las revisiones, y que el centro merece nuestra confianza.